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¿Qué es la carcoma?

Llamamos carcoma a las larvas de un tipo de escarabajos (los escarabajos son coleópteros), a saber, a las larvas de los miembros de la familia Anobiidae. Las larvas de esta clase de coleópteros se caracterizan no solo por su voracidad, sino también por sus costumbres culinarias, siempre indeseables. En este caso se hace verdadero el dicho “sale más barato comprarle un traje, que invitarlo a comer”.

Dado que su alimentación se compone básicamente de madera (si es de muebles en uso, más les gusta), entran dentro del grupo de los xilófagos, nombre que les viene como anillo al dedo, al menos desde un punto de vista etimológico, puesto que el nombre tiene su origen en la combinación de dos palabras griegas xilón (madera) y fágos (tragón, glotón) y significa “devoradores de madera”.

Son las larvas las que dañan la madera, es a ellas a las que llamamos “carcoma”. Las larvas sufren un proceso de metamorfosis, hasta transformarse en escarabajos, que finalmente se reproducen. Resumiendo su ciclo vital, sin entrar en abstractas cuestiones filosóficas sobre si fue primero el huevo o el escarabajo, las larvas comen madera, hasta que están lo suficientemente creciditas (lo que, dependiendo de la especie, puede oscilar entre una semana y 10 años) para entrar en un extraño letargo, en el que sufren, al igual que los pokemon, un cambio: se convierten en pupas.

En este estado dejan de comer madera, simplemente se limitan a transformarse en escarabajo, en una cámara especial, en la que viven protegidas. En este aspecto no nos queda claro si los faraones del antiguo Egipto tenían algo de carcoma, o viceversa, la carcoma es un insecto faraónico.

carcoma

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Los escarabajos, continuamos con el ciclo biológico de este simpático coleóptero, son los adultos y su objetivo, como todo joven adulto, se centra en el sexo. Las hembras y los machos de la especie salen de sus diminutas cámaras con el objetivo de intercambiar fluidos, para que la especie siga devorando muebles, hasta el fin de los tiempos. Cumplido este objetivo mueren, dejando una descendencia de 80 huevos por hembra.

Estos son invisibles a simple vista. De ellos nacerán las pequeñas larvas, las cuales no tendrán grandes dificultades para encontrar alimento, pues sus padres suelen dejar una cuantiosa herencia a toda su prole. Sin intermediación notarial, las pequeñas larvas heredan nuestros muebles, en los que su ciclo continuará… si no ponemos remedio.

 

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